viernes, 8 de noviembre de 2013

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   No se si es esta puta ciudad, o que ya estoy harta de estar enferma, o que hoy no puedo dormir, o el puto despertador de mi compañero de piso sonando a las 4:30 de la mañana, pero estoy harta.

   Harta de todo, de todo cuanto me rodea y de todo en cuanto se ha convertido mi vida últimamente.

   Pero sobre todo de lo que estoy harta es de esta ciudad, de su humedad que no me deja secar la ropa, que se me cala hasta los huesos.  Harta de esta ciudad que me está cambiando, que está haciendo que parezca una persona normal, esta ciudad que ha hecho que ya no me guste el invierno y esta noche eterna, que ya no de mis paseos nocturnos que tanto me gustaban, que haya dejado de adorar la lluvia de bailar bajo ella los días de tormenta.

   Pero sobre todo lo que ha hecho esta ciudad es matar mis sueños, se supone que vine aquí para aprender a dibujar, a ser creativa y resulta que llevo aquí tres meses y lo único que he conseguido es perder las ganas de dibujar, de pintar. Quizás me gustaba porque era algo que hacia porque quería y no porque me lo mandaban hacer, o quizás era porque solo yo lo sabia hacer. Solo sé que he temido que dejar de ir a clase una semana para que mis ganas de pintar, de hacer cosas, de vivir... volvieran.

Levo aquí tres meses y he dejado de dibujar mis preciosas sombras siniestras, mis arboles esqueléticos, mis calaveras, mis caras tristes con el pelo tapando el rostro... Ahora solo dibujo las esculturas y los putos bodegones que me hacen pintar en clase y los hago de tan mala gana que soy incapaz de hacer uno que me guste lo mas mínimo.

   Pensé que nunca lo diría pero hecho de menos estudiar, tener un libro que seguir, unos horarios, incluso esos ejercicios de mates que me aprendía de memoria para el examen porque no entendía como hacerlos, o esas redacciones de lengua que me costaba dos riñones escribir sin faltas. En definitiva hecho de menos aprender, porque desde que estoy aquí lo único que he aprendido son los nombres de las calles y a encender un calentador de gas.

   Lo peor de todo esto es pensar siquiera en decirle a mi padre que quiero dejar la carrera que tanto luche por que me dejara estudiar, en la que tantas ilusiones y esperanzas tenía. Pero en el fondo creo que hace semanas que ya lo saben o por lo menos que me notan extraña, tantas veces ya que me lo han dicho desde que estoy aquí y yo les contestaba a todos con un "son cosas tuyas", tantas que hasta yo llegue a creerme que no me pasaba nada, hasta hoy me lo he creído pero ya no puedo seguir mas con esta farsa y no sé que hacer.

   No sé porqué escribo esto un Jueves a las cinco de la mañana, supongo que tengo esperanzas de que alguien lo lea y me diga qué hacer, porque yo no lo sé.

   Aunque sé que esto no pasara, nadie lo leera y por supuesto que nadie solucionará mi vida, eso es algo que tengo que hacer yo, me guste o no.

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